97N EL EMPOBRECIMIENTO: con comentarios 07.01.23. P

 97N  EL EMPOBRECIMIENTO : con comentarios         07.01.23


Desde el año 1982 se ha establecido el 17 de octubre como el “Día internacional de la erradicación de la pobreza”. Este año son ya 38 años haciendo llamados y creando campañas que, si bien son importantes para mantener la mira en el centro del problema, no acaban de sembrar la necesidad de combatir la causa estructural: la generación de riqueza.

Evangelizados como hemos sido, a fuerza del “amor” del cañón, pareciera que el mundo se resignó ante la amenaza de Jesucristo: “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros; y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis”, Marcos 14:7. Es como una resignación bíblica que ha sembrado que la pobreza “ES” y no que se crea. Y así el mandato de “les podréis hacer bien” ha sido interpretado como la asunción de caridad que establece esa jerarquía entre ayudador y ayudado y que mantiene muy clara esa frontera, esa distinción y ese “distanciamiento social” y económico eterno. La más reciente encíclica papal FRATELLI TUTTI hace una interesante afirmación que bien le cabe a esa forma ridícula que se ha adoptado para “reducir la pobreza”:

“no se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad”.

Y así, siguiendo ese mandato bíblico, los propios organismos internacionales han promovido la institucionalización de la caridad disfrazada de tarjeta bancaria (los famosos programas de transferencia condicionada), entregando a “individuos-as entresacados-as” (focalización individual que nos cuesta sacrificios presupuestarios cada vez)[2] y la continua estigmatización, que siempre busca encontrar “el rey de los pobres” para gratificarlo con una transferencia mensual, obtenida por méritos diversos que van desde:

  1. Ser el más pobre entre los pobres
  2. Tener una edad “x” y estar en un curso “y”
  3. Haber tenido la osadía de envejecer pobre
  4. Cualquier “novedad” que se le ocurra a la dirección de turno del Gabinete de Políticas Sociales.

Esa transformación de las Políticas Sociales, que se ha convertido en “trending topic” en América Latina y El Caribe, adquiere cada vez más ese tinte minimalista, que persigue únicamente la sobrevivencia de las personas y retira la visión de ejercicio de derechos, aumentando los espacios al mercado en el proceso de realización de los derechos fundamentales.

En este contexto tan adverso en el que se encuentra la humanidad, en donde muchas personas han apostado a que “seremos mejores después de la pandemia”, el tren del desarrollo no parece doblar. Así como CEPAL anuncia que tendremos nuevos pobres, Oxfam nos alerta que “desde el inicio de los confinamientos, a mediados de marzo, la riqueza de las personas multimillonarias de la región ha crecido un 17%, lo que equivale a 48,200 millones de dólares”. ¿Paradójico? No, es el “saludable” intercambio mercantil que siempre ha funcionado así. La pandemia no nos hace mejores, la pandemia simplemente confirma y ratifica las relaciones inequitativas que rigen las fuerzas del mercado. Y eso no lo ha podido detener 38 años de conmemoración del Día internacional de erradicación de la pobreza. En este mismo periodo de pandemia han aparecido 8 nuevos multimillonarios en la región, es decir uno nuevo cada dos semanas.

Resulta interesante el llamado del Papa Francisco en la citada encíclica FRATELLI TUTTI de este innombrable 2020: La encíclica, cuando habla del significado de la palabra solidaridad, expresa:

“también es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero. […] La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares”.

Esa “lucha contra las causas estructurales” que plantea la encíclica supone re-interpretar la afirmación de Jesucristo (o adjudicada a): “a los pobres siempre los tendréis con vosotros”, asociado a su llamado a “hacer el bien” como la solidaridad propuesta por el Papa que implica la ruptura estructural. Y esa ruptura tiene que atravesar varios elementos:

  1. La pobreza no es un estado natural. (Es artificial y debida a la acumulación de riqueza por las clases dominantes.)
  2. No es posible la eliminación de la pobreza sin cuestionar la producción de la riqueza.
  3. Esa generación de riqueza escandalosa que produce pobreza, es posible en gran medida por un mercado laboral que atrapa el bienestar de la mayoría de la población: sin el establecimiento de reglas claras que privilegien la producción de bienestar “siempre habrá pobres entre nosotros”.

En República Dominicana, de acuerdo con las cifras arrojadas por la Tesorería de la seguridad social, en el año 2019, sin pandemia, apenas un 22.99% de las personas que trabajan y están registradas ganaban más de 25 mil pesos. ¿Frente a qué clase de mercado laboral está la República Dominicana? ¿Qué clase de bienestar se consigue en un país con tantas deficiencias en los servicios básicos?

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