191N 2024 25.06.23 Mf
191N 2024 25.06.23 Mf
Es muy dificil opinar sobre política sin estar en los cenáculos del poder, pero quizás es lo único que podemos hacer los que vivimos en la llanura, que denominamos pueblo. Más hay un elemento que nos introduce en la posibilidad de sospechar con visos de verosimiitud como suceden las cosas, y ese elemento es la Historia. Dado que el hombre no hah cambiado ni en sí ni el sistema que lo denuncia como un animal emocional y depredatorio. Trataré de ser sintético, abierto a cualquier descalificación argumentada y respetuosa. Para ello se me ocurre que este ensayo en lugar de estar lleno de palabras que embrollan, se hará, escribiré mis pensares para pensar juntos
El sistema que nos rige desde lo económico, y desde el fondo del tiempo, al que se subordina todo, es el capitalismo, cuyo dogma es la ley de la jungla: el más grande y fuerte se come al más chico y débil, y lo hace maximizando la rentabilidad a como de lugar. Esto define la esencia del poder como: hipocresía y corrupción, sus dos elementos constitutivos, no tiene otros salvo el que lo suicida que es la depredación de todo lo viviente, aún de si mismo y del hábitat común que es nuestro planeta.
Eso genera una capa de poderosos, casi intocables, que viven en las sombras y aparecen publicamente una vez por año: Davos, y Bildeberg. Son hábiles titiriteros que usan las marionetas llamadas políticos.
La democracia, sacralizada por el poder no existe, ni fue creada por los griegos. Falso.
Según las regiones votamos-elegimos entre las menos peores y las peores marionetas que son tributarias del poder, vigilante siempre en las sombras.
De vez en cuando, pero muy de vez en cuando aparece alguien que desvela ese poder omnímodo, e intenta cambiar la ominosa realidad, pero nunca pueden lograrlo salvo por cortos períodos. En la historia de la especie han sido sólo un puñado de personajes a los que el poder elimina a como de lugar. Sin agotar la lista nombraría a: Ghandi, Lenín, Tito, Nasser, Perón, Fidel, el Che,
Ahora vamos a nuestro país, que no éste país, como dicen las marionetas políticas entre las que ncluyo a Cristina, que ha posado como una estadista, que luego de 8 años de gobierno con mayoría legislativa sólo se puede apuntar pocas medidas, que podrían habernos sacado de la dependencia y sumisión al imperio vigente, las que siendo un acierto no fueron propias, y no fueron sustentadas en la sólida roca que es el peronismo liberador, pero muerto con la muerte de su Líder. Se pueden enumerar esos aciertos pero se contrastan con su groseros errores: la unción a dedo de Albertito Fernández, completada ahora con Massa. Pudiendo haber atacado, intentado por lo menos, independizarnos de los cipayos, no supo o no quiso, pero cualesquiera haya sido la razón, ella vivió y vive bien con el derrame de las migajas que el poder le arroja, y por miedo a lo que sabe es capaz de hacer, se extrañó de la política, y apadrinó a dos miserables traidores, cuya traición no ignoraba ni ellos habían ocultado.
Al no haber atacado la fuente del poder local y creer que era posible negociar, terminó demostrando que con el poder no se negocia: se obedece. Esa debilidad nos coloca nuevamente en el camino de la miseria, el hambre y la muerte que sobrevendrá antes de lo imaginado. Es muy buena oradora, sabe mejor que yo y muchos de nosotros cuales son los puntos neurálgicos del poder que nos somete, pero no se atrevió a ir a fondo, y hoy nos deja en la nuestra eterna opción de llaneros: optar por lo menos horrible, cuando en el fondo son todas las opciones igual de horribles. De esta manera se asegura que no la encarcelen, y seguir siendo Cristina, la de dos jubilaciones de privilegio, sin importar si dona algunas monedas en secreto no secreto.
Debemos entender que el kirchnerismo no es peronismo, sino un engendro que usa como rótulo la marca registrada de quién recibió un proyecto de país, cuando era en realidad una estancia oligárquica, poblada por siervos de la gleba, y nos hizo un país, una Patria, y a sus habitantes sujetos de derecho. El poder imperial no podía, nunca pudo, soportar tamaña audacia, y se lo arrancaron de su esculpir, a sangre y fuego, literalmente, en 1955.
Y aquí y así estamos, como las viudas amantes, viviendo la memoria del tiempo de la felicidad pasada, situación que aprovechan los mediocres para medrar y sentirse lo que no son ni serán jamás.
autor: osvaldo cocuzza, Argentina, derechos reservados
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